¿Qué son los chatbots y cómo aplicarlos en nuestro negocio?

La inteligencia artificial no solo funciona en videojuegos, sino que puede ser utilizada para el mundo del marketing y el e-commerce. El científico Alan Turing empezó a desarrollar esta posibilidad en 1950 cuando se preguntó a sí mismo: «¿Puede una máquina pensar?» Posteriormente desarrollo la “prueba de Turing” que se basa en un juego de imitación mediante el que un ordenador debe imitar una conversación humana de forma convincente.

Actualmente, los chatbots se han convertido en un elemento esencial para fomentar la interacción entre la empresa y el cliente. Gracias a su crecimiento y popularidad en aplicaciones de mensajería como WhatsApp o Telegram.

Pero ¿qué es un chatbot y qué puede hacer?

Un chatbot es un software de inteligencia artificial capaz de simular una conversación con una persona, es decir, automatizar la atención al cliente. Pueden llegar a reconocer nuestro lenguaje y aprender acerca de nuestras preferencias y nuestras rutinas, de esta manera adecuarse a los clientes. Es similar a asistentes virtuales como Siri o Cortana, con la particularidad de que todo es de forma textual.

Por tanto, un chatbot ofrece nuevas posibilidades para poder comunicarse con los clientes de forma eficiente. Un chatbot puede realizar las siguientes tareas:

  • Enviar mensajes sin que el usuario haya realizado previamente la interacción.
  • Segmentar a los públicos dependiendo de su input y de sus respuestas debido a sus algoritmos de aprendizaje incorporados.
  • Mandar mensajes automatizados a empleados.
  • Emitir publicidad, invitaciones o incluso cupones de descuento. Esto suele ser frecuente en aplicaciones como Facebook Messenger donde se analiza el comportamiento de los usuarios.
  • Mejorar la experiencia del cliente en general, por su diseño conversacional, orientado a establecer respuestas coherentes y adecuadas a cada pregunta.
  • Siempre están disponibles a cualquier hora del día para resolver dudas.

Dentro de sus ventajas principales encontramos: la inmediatez de tener respuestas instantáneas; su autenticidad, por su formato y su utilización del lenguaje; su posibilidad de personalización y adaptación, dependiendo de las respuestas del usuario en tiempo real; su accesibilidad, ya que se presenta como una interfaz que resulta más cómoda, intuitiva y fácil que los métodos tradicionales. Y sobre todo prima su eficiencia, debido a que el usuario no tiene que realizar esfuerzos significativos para tener una conversación fluida con este tipo de software.

Las empresas pueden construir su propio chatbot, y no es necesario tener conocimientos informáticos, ya que existen herramientas como Dialogflow, Wit.ai o Smooch que permiten crearlos de forma sencilla.

Los chatbots son cada vez más aceptados porque logran aportar valor a las personas. Con ellos, las empresas pueden evitar el uso de equipos humanos para resolver una y otra vez las preguntas recurrentes de los usuarios. Los desarrolladores luchan por mejorar su precisión, ya que deben superar las barreras del lenguaje.

Comunicación Minerva
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