Skroller, un respaldo para mejorar la experiencia de uso en patinetes eléctricos: “Somos un segundo punto de apoyo para facilitar el manejo del patinete”

Hablamos en la siguiente entrevista con Sergey Kazakov y David Martí responsables de la creación de Skroller, un accesorio para patinetes eléctricos que dota al usuario de mayor estabilidad, control y confort durante el trayecto.

¿Qué os motivó a emprender?

Por un lado, fueron las ganas de crear algo nuevo para la sociedad y contribuir en lo posible a su evolución. Por otra parte, después de haber trabajado durante varios  años por cuenta ajena, llegaba el reto, la necesidad y las ganas de hacerlo para uno mismo.

¿Cómo se hizo realidad Skroller?

Consideramos que  es el resultado de estar en el momento justo, en el lugar adecuado.   Ha sido una convergencia de ideas y conocimientos  que hemos ido adquiriendo a lo largo de nuestras vidas. La idea  surge después de realizar varios trayectos largos en patinete eléctrico,  en otoño de 2018. Es muy emocionante ver cómo una simple idea se ha transformado en  lo que hoy es nuestro proyecto de negocio.

¿En qué consiste exactamente vuestro producto? ¿Qué solución innovadora creéis que aporta al mercado?

Se trata de un respaldo físico para patinetes eléctricos que consiste  en un  pequeño cilindro que contiene una cinta extensible con un cojín incorporado, que una vez acoplado debajo del manillar y abrochado a la cintura permite reclinarse y relajarse durante el trayecto. Para regular la distancia de la cinta solo hay que presionar el botón en la parte superior del cilindro, fácilmente accesible con las dos manos. Skroller cuenta también con un sistema de liberación automático en caso de accidente.

Actualmente somos los únicos que ofrecemos esta solución al mercado, siendo la alternativa más directa a los sillines para patinetes eléctricos sin traspasar la normativa vigente para vehículos de tipo A. Skroller, conecta el cuerpo al patinete transformándolo en parte activa del centro de gravedad liberando los brazos de la tensión ejercida para mantener el equilibrio, permitiendo incluso inclinarte al girar para que tu propio peso ayude al patinete a coger cada curva como si de una bici se tratara.  De esta manera se reduce el riesgo de accidentes y de lesiones derivadas de una postura incorrecta.

¿Por qué Skroller? ¿Qué hace que sea necesario?

Nuestro producto surge de la necesidad de corregir el defecto estructural que presenta el patinete eléctrico, respecto a otros vehículos de dos ruedas, al carecer de un segundo punto de apoyo.

Con Skroller buscamos consolidar al patinete eléctrico como alternativa real a los medios de transporte tradicionales, apostando por una movilidad urbana más eficiente, económica e inteligente.

 ¿Creéis que tendrá aceptación en nuestras ciudades, o será más propio de ciudades más grandes y modernas?

En España consideramos cuatro ciudades perfectas para la aceptación de nuestro producto, es el caso de Sevilla, Valencia, Barcelona y Madrid. La infraestructura de las ciudades avanza cada vez más hacia un transporte más sostenible. Creemos que cualquier ciudad que adapte su plan de movilidad a favor de este tipo de vehículos es  la idónea para implantar una primera fase de Skroller. Concretamente, Sevilla es un punto caliente para este proyecto porque es de las ciudades que más ha permitido adquirir licencias a empresas dedicadas a este sector, lo que promueve la creación de nuevas regulaciones, y además es una ciudad plana, lo que es perfecta para el patinete.

¿Por qué apostasteis por el Programa Minerva? ¿Cómo lo conocisteis?

Lo conocimos por internet, en busca de aceleradoras que tuvieran el músculo suficiente para impulsar nuestro proyecto. Consideramos que Minerva cuenta con dos pilares fundamentales que son la Junta de Andalucía y Vodafone, y pueden aportarnos las herramientas necesarias para conseguir que nuestro proyecto se convierta en un negocio consolidado.

¿Podrías dar un consejo a futuros emprendedores?

Que nunca dejen de intentarlo. El emprendimiento es muy exigente a nivel psicológico ya que a menudo es un proceso mucho más lento de lo esperado y hay ocasiones en las que dudas de si vas por el camino correcto. Al final lo todo se reduce a la perseverancia y la confianza en que tu proyecto saldrá adelante.