La relación entre niños y tecnología es cuestión de aprendizaje y educación

La relación entre los niños y la tecnología es imparable y necesaria. Los dispositivos tecnológicos han llegado para quedarse y los menores necesitan conocer su funcionamiento para una correcta integración en todos los ámbitos en los que se utilizan estos dispositivos, que en la actualidad son numerosos. Es erróneo pensar que alejar a los niños de la tecnología es protegerlos, puesto que, en un entorno digital, un menor que no interactúe con dispositivos digitales se encuentra en una posición de desventaja en cuanto a aprendizaje. Una de las medidas más recurrentes que los tutores aplican es limitar el tiempo de uso de los dispositivos, medida que es insuficiente para garantizar un correcto uso de la tecnología. Este es solo uno de numerosos factores. Al igual que a un niño se le enseña idiomas o matemáticas, las tecnologías también son una cuestión de aprendizaje y educación.  

Cómo educar en un uso responsable 

Es necesario que los niños tengan un tiempo limitado para estar delante de una pantalla, por ejemplo, que no los utilicen durante las reuniones familiares, como cenas o momentos de juegos con amigos o hermanos. Pero hay que atender muchos otros factores. En cuanto a la edad, según datos de un estudio realizado por GAD3, la mayoría de los menores reciben su propio dispositivo entre los 11 y los 12 años, pero utilizan los de sus familiares desde edades mucho más tempranas. Hasta que poseen dispositivos propios es aconsejable que los usen siempre bajo la supervisión de un adulto. Además, es imprescindible no dejar que sean meros consumidores de contenidos, sino fomentar también la interacción y la creación. 

Otro factor fundamental es la educación. Para ello hay que concienciar a la sociedad y a los padres del uso de los dispositivos tecnológicos. Es difícil exigir un uso responsable de las tecnologías a los menores si los adultos no lo cumplen. En cuanto a los centros educativos, los dispositivos tecnológicos se están introduciendo progresivamente en las aulas, lo cual es una ventaja para los menores, puesto que les enseña que no solo tienen la finalidad de entretener, sino que son también herramientas de trabajo. Se trata de algo positivo ya que en un futuro muchos de estos niños utilizaran dispositivos tecnológicos en estudios superiores y puestos de trabajo. 

Control parental 

El principal problema llega cuando los niños tienen entre 10 y 12 años. A estas edades suelen tener sus propios dispositivos y más libertad en su utilización. Según un estudio realizado por la Universidad Camilo José Cela y el Instituto de Adicciones de Madrid Salud, el 98% de los adolescentes a los 15 años utiliza internet, pero solo un tercio lo hace adecuadamente. Sin embargo, con el seguimiento de las indicaciones anteriores, los menores pueden aprender un uso responsable de los dispositivos tecnológicos cuando lleguen a estas edades. También es imprescindible que los padres conozcan los riesgos a los que están expuestos los menores, que muestren a sus hijos las consecuencias que pueden tener y que mantengan un seguimiento del uso de los dispositivos móviles. 

Con este propósito, existen servicios de control parental que fomentan un uso correcto de la tecnología por parte de los menores. Un ejemplo es la aplicación para dispositivos Android SecureKids, que asegura tanto a familias o como a colegios que los menores hacen un uso correcto de los dispositivos móviles. Esta aplicación cuenta con numerosas funcionalidades como el bloqueo de aplicaciones, el control web y de llamadas e, incluso, la geolocalización para que los tutores conozcan en todo momento la localización del menor. 

No se trata, por tanto, de alejar al menor de la tecnología y dispositivos móviles para protegerle, sino de fomentar un uso correcto y adecuado que impulse el aprendizaje y los momentos de ocio de los niños.