La Sibila, una nueva forma de vivir la historia: “Queremos mostrar la pieza en su contexto original, que recrearemos virtualmente y con gran detalle”

La Sibila es una empresa cultural que emplea las nuevas tecnologías para dinamizar el patrimonio cultural. A partir de una investigación previa, de los yacimientos arqueológicos y la historia, reconstruyen mediante el uso de la Realidad Virtual y el 3D los restos que aún se conservan, transportando al visitante al momento histórico en cuestión. Sus fundadores son Eduardo Galnares y Abel Martín-Bejarano, quienes se encuentran inmersos en un nuevo proyecto sobre “Toros de Gerión”.

En esta entrevista hablaremos con uno de sus fundadores, Abel Martín-Bejarano, licenciado en Historia del Arte y con un máster en Arquitectura y Patrimonio Histórico, del que surgió este proyecto.

¿Cómo surge la idea de mezclar tecnología e historia? ¿Se asemeja vuestra concepción original a vuestra empresa actual?

Somos Historiadores del Arte, así que dentro de esta formación notamos la carencia, o más bien la necesidad, de usar las nuevas tecnologías como una herramienta técnica en diferentes disciplinas de las humanidades. Nos encontrábamos cursando el Máster Oficial en Arquitectura y Patrimonio Histórico, en el momento que empezamos a trabajar en un entorno más profesional, más disciplinar, vimos cómo sería el uso de estas herramientas técnicas en otros ámbitos. Este es, en cierta manera, el germen del proyecto.

En relación a la segunda pregunta, si se asemeja a nuestra primera idea, nosotros mantenemos el ser minuciosos. Empezamos el proyecto completamente desde 0, por lo que tuvimos que hacer una fase de aprendizaje muy amplia. Nunca habíamos trabajado en el mundo 3D, pero teníamos claro que la clave estaba en los detalles, en captar la esencia. Si bien es cierto, lo que hemos cambiado, ha sido cómo nosotros monetizamos el trabajo. Nuestro primer proyecto era propio y no conseguimos llegar a un acuerdo con la Administración, pero sí conseguimos que nuestro trabajo se valorase

La Sibila es una profetisa de la mitología griega capaz de ver el futuro, ¿por qué ese nombre?

Que seamos de letras tiene mucho que ver con la elección, teníamos que darle un nombre al proyecto y que este nos identificara. Entonces nos cruzamos con la historia de La Sibila de Cumas y los libros proféticos, en los cuales estaba escrito el futuro de Roma. Tarquinio el Soberbio intentó comprarle esos libros a La Sibila, aunque por un precio mucho menor del que La Sibila consideraba que era el justo. A medida que Tarquinio se negaba e intentaba regatear, La Sibila iba destruyendo algunos de los libros. Al final La Sibila obtuvo lo que pidió desde el principio y Tarquinio sólo 3 de los 9 libros de las profecías. Al igual que a La Sibila, a nosotros siempre nos han dicho que somos un poco cabezotas, por eso hemos llegado hasta aquí, así que el nombre acabó representándonos por completo.

Vuestra idea se basa en la reconstrucción mediante el 3D del patrimonio histórico, pero ¿cómo funciona exactamente?

Realmente nuestro trabajo comienza con una investigación sobre el espacio que vamos a recrear. Para ello, tenemos una serie de documentación arqueológica, bibliográfica y siempre intentamos acudir a los expertos sobre la materia, a aquellas personas que mejor conocen ese espacio. A partir de ahí, comenzamos a establecer una serie de hipótesis, para ver cual podría ser el aspecto, la arquitectura, los edificios y el ambiente de la época. En este último nos detenemos bastante porque creemos que el ambiente hace que nos traslademos al momento en cuestión, intentamos trabajar mucho el detalle pero siempre evitamos representar aquello de lo que no tenemos certeza. Es importante que no convirtamos las recreaciones virtuales en un espectáculo de fuegos artificiales con representaciones sin base científica sólo para satisfacer al visitante.

A partir de ahí, existen distintos medios de difusión que se adecuarán mejor al espacio cultural. En Baelo Claudia tuvimos claro utilizar dispositivos portátiles, ya que entendíamos que lo interesante es que el visitante pueda acceder a las recreaciones in situ, al mismo tiempo que contempla los restos que hemos reconstruido. Rompimos un poco la estructura común en la que esta información llega al visitante, planteamos también la idea de que el usuario pueda comparar lo que está viendo en ese momento con la realidad que antes era.

En otros proyectos hemos utilizado otros sistemas como los kioskos interactivos, y en el caso del Museo de San Roque el medio escogido es un sistema portátil de Realidad Virtual. Lo que queremos mostrar es la pieza del museo en su contexto original, un contexto que recrearemos virtualmente y que nos servirá como soporte para explicar no sólo la pieza, sino su significado dentro de un sistema complejo como puede ser una ciudad romana como Carteia.

Vuestro primer acercamiento al pasado ha sido en la provincia de Cádiz, en el Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia. Actualmente estáis con el Museo de San Roque pero, ¿hay algún otro lugar especial en el que os gustaría trabajar con vuestro proyecto?

Todos los proyectos suponen un reto, nosotros que tenemos esa pasión por el patrimonio encontramos un interés innegable en cada espacio. Por otro lado, siempre intentamos innovar e intentar nuevas técnicas de difusión. En ese sentido, nos encantaría cruzar fronteras, trabajar en el extranjero y conocer nuevos espacios, pero realmente nos encontramos que, en Andalucía, y más en concreto en Cádiz, contamos con un patrimonio cultural de mucha riqueza. En especial nos llama mucho la atención el Yacimiento de Doña Blanca, en Cádiz, que está un poco olvidado. El área portuaria, que ahora se está estudiando, se trata posiblemente del puerto fenicio más grande del Mediterráneo

En el extremo opuesto, tenemos otros elementos que no tienen por qué ser tan espectaculares a nivel monumental, pero que son de gran relevancia. Como el caso de la Ermita de San Ambrosio, en el término municipal de Barbate, que es una de las pocas ermitas visigóticas que se conservan en la Península Ibérica. Por ello, consideramos que, aunque nos encantaría trabajar fuera de España, en nuestra provincia aún hay muchos elementos con los que trabajar y contribuir de ese modo a que el patrimonio andaluz sea más conocido y valorado.

En el caso del Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia, ¿cómo ha sido la experiencia? ¿Habéis tenido una buena acogida de vuestro proyecto?

Para nosotros, Baelo Claudia tiene unas características muy especiales, por ello, además de por la cercanía, siempre hemos tenido un interés especial. Desde el primer momento la acogida fue excepcional, al equipo le gustó nuestra aplicación como herramienta y nos pusieron todas las facilidades posibles, como el acceso a toda su biblioteca e información. En cierto sentido, creemos que también hicieron un poco suyo el proyecto y por eso estuvo tan bien contrastado.

Hace poco que habéis presentado vuestro nuevo proyecto “Toros de Gerión” en el Museo de San Roque, ¿qué nos podéis contar sobre esta experiencia? ¿Ha tenido buena acogida?

El proyecto está ahora mismo en fase de desarrollo, pero estamos planteando la posibilidad de tener disponible toda la información que vamos obteniendo a medida que avanzamos. Creemos que es una buena forma de trabajar porque así tanto el Museo de San Roque como los visitantes tienen a su disposición toda la información que pueda serle interesante.

La acogida está siendo muy buena, la museología digital es algo bastante novedoso y creemos que se está llegando a un cambio hacia el Museo 3.0. Esta está siendo positiva tanto por parte del propio museo, que está viendo una buena forma de renovarse, hay que tener en cuenta que es una técnica fácil de aplicar en este tipo de museos municipales porque no es necesario más espacio para introducir nuevos discursos. Como por el lado de los visitantes, que están recibiendo el trabajo con bastante interés.

Hemos creado un blog del proyecto que permite estar al corriente de la evolución del proyecto y de las novedades de la investigación. Además, hemos creado una campaña en Redes Sociales, que está reactivando el interés del público y posicionando al propio Museo.

En estos seis años habéis recibido diversos apoyos como el de la Consejería de Empleo, Innovación y Ciencia de la Junta de Andalucía, la Diputación Provincial de Cádiz y el respaldo del Programa Minerva. ¿Cómo os ha ayudado Minerva en el desarrollo de La Sibila?

El apoyo del Programa Minerva ha sido fundamental. Apostaron firmemente por nuestro proyecto a pesar de tratarse de una idea muy novedosa y que crea aún cierta rareza. Además, no teníamos ninguna experiencia en el ámbito del emprendimiento. Gracias a este programa conseguimos elaborar un buen Plan de Negocio, asimismo, pertenecer al Programa Minerva es una excelente carta de presentación. Por otro lado, destacar que aun siendo un Proyecto Forum siguen realizándonos un seguimiento que nos ayuda a promover nuestro trabajo. Nuestros éxitos son también los suyos.