Cómo evitar que el entorno digital sea una amenaza para las empresas y los trabajadores

El 28 de abril de cada año se celebra el Día Mundial de la Salud y la Seguridad en el Trabajo, establecido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 2003. En este día se promueve la defensa de un trabajo que no perjudique la salud y el bienestar los trabajadores

Según datos de la OIT, 7500 muertes cada día ocurren en ambientes de trabajo poco seguros e insalubres. De estas, 6500 mueren por causa de enfermedades relacionadas con el trabajo; pero además de las víctimas, existen otras amenazas con las que empresas y trabajadores tienen que convivir diariamente.

El 50% de los europeos sufre estrés laboral

Hay muchos tipos de enfermedades relacionadas con el trabajo, pero las más frecuentes en son el estrés y los trastornos mentales. La mitad de los trabajadores europeos aseguran que el estrés es algo común en sus lugares de trabajo. Las causas son muy diversas: cargas de trabajo excesivas, gestión ineficiente en la organización, inseguridad en el empleo, comunicación ineficaz o acoso psicológico y sexual. Pero una de las causas más comunes de estrés se debe a que el trabajador sigue conectado digitalmente a la oficina fuera de la jornada laboral, lo que no permite el descanso del empleado. En cuanto a sus consecuencias, el estrés laboral puede derivar en otras enfermedades físicas y sociales como el agotamiento o la depresión.

Para evitar este tipo de enfermedades uno de los consejos más recomendables es garantizar la desconexión digital de los empleados fuera del horario de trabajo con el objetivo de que los trabajadores disfruten de su tiempo de descanso y vacaciones. El art. 20bis del Estatuto de los Trabajadores recoge este derecho a la desconexión digital.

Ciberseguridad

Una vez asegurada la salud física y mental de los empleados de una organización, es imprescindible garantizar la ciberseguridad, es decir, la defensa de sistemas y datos contra ciberataques. En este sentido, los empleados de una organización suelen ser una vía poco resistente que los ciberdelincuentes utilizan para crear brechas a través de las cuales acceden a los sistemas e información de las empresas. Además, la tendencia actual hacia los dispositivos del Internet de las Cosas (IoT) supone otro riesgo. Estos dispositivos proporcionan un punto de entrada cuando están conectados a la red principal de las empresas y permiten que posibles atacantes accedan a los recursos de la red corporativa.

Con el objetivo de evitar que una empresa sea vulnerable a ciberataques, en primer lugar, el conocimiento de los activos de la empresa (sistemas y aplicaciones de datos) y saber quién tiene acceso a ellos y dónde se encuentran. Con esta información es pertinente realizar un análisis de riesgos de ciberseguridad para determinar las posibles amenazas. Una vez se es consciente de los posibles riesgos, las empresas deben formar a sus trabajadores en las amenazas y cómo enfrentarse a ellas. Esta formación debe ser especializada para cada organización según sus activos y posibles riesgos y continuada en el tiempo atendiendo a los avances del sector.