¿Debemos fomentar el uso de la tecnología en el aula?

Con el objetivo de aumentar la motivación y conseguir un aprendizaje más personalizado, materias tecnológicas tales como la robótica, la programación y la realidad aumentada son cada vez más habituales en las aulas de nuestro país, que cada vez se alinea más con la política educativa de países europeos como Finlandia o Reino Unido, donde los robots y sus aplicaciones son un nuevo medio de aprendizaje y desarrollo de la creatividad, el pensamiento o el razonamiento.

Otro beneficio extraordinariamente prometedor es su potencial educativo para niños y niñas con necesidades especiales tanto en las áreas cognitivas como psicosociales. La escalabilidad de las propuestas educativas basadas en robots, y su enorme potencial motivador, lo hacen especialmente útil en programas de refuerzo y de educación especial.

Profesores y alumnos cuentan así con singulares “compañeros de clase”, herramientas de software y hardware o lenguajes de programación, diseñados para su utilización desde edades muy tempranas. Las editoriales no han sido ajenas a la entrada de estos instrumentos, considerados como un complemento a sus libros de texto tradicionales para el desarrollo de las competencias y habilidades entre los escolares.

El número de docentes que utilizan este tipo de herramientas va en aumento

Con independencia de la etapa educativa en la que se encuentre, son cada vez más los profesores que se aventuran a introducir la tecnología en el aula. Por ejemplo, la programación y la robótica se han incorporado al currículo de la ESO en algunas comunidades autónomas españolas, como Madrid. Y existen casos de incorporación aún más temprana, como es el caso del CEIP Rosales del Canal (Zaragoza), que puso en marcha en los módulos de Educación Infantil el uso de un pequeño robot para mejorar el aprendizaje de los más pequeños.

Pese a las dificultades que surgen a la hora de poner en marcha proyectos de robótica educativa, las experiencias son muy enriquecedoras tanto dentro de las aulas como en actividades extraescolares, otro modelo de aprendizaje que se ha sumado a estas nuevas herramientas como un recurso más de ayuda a la mejora de la motivación y el fomento del pensamiento analítico.

¿Y qué se consigue con la introducción de las nuevas tecnologías en el aula? Mejor aprendizaje y mayor participación por parte del alumnado. También se fomenta el trabajo cooperativo entre los compañeros, permitiendo la introducción de metodologías innovadoras sobre resolución de problemas de forma creativa. Además, otro de los campos que potencia es el emprendimiento y el desarrollo temprano de habilidades emprendedoras, lo que ayuda a los niños y niñas a ser más responsables y críticos consigo mismos.



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