¿Cuánto vale mi startup?

Tarde o temprano todos los emprendedores que dan el paso a crear una startup se preguntan ¿cuánto vale mi startup?. Debemos tener clara la respuesta en caso de que queramos:

  1. Pedir financiación a un inversor privado o a un fondo de capital riesgo a cambio de una participación en mi empresa.

  2. Solicitar financiación pública.

  3. Vender mi startup a otra empresa.

Lo primero a tener en cuenta es que existen muchas técnicas para averiguar cuál es el valor de una empresa, a pesar que en todas existe un alto grado de incertidumbre. Algunas de estas técnicas, extraídas del blog del experto en emprendimiento Javier Megías, son:

  1. Valoración sobre un plan de negocio

  2. Valoración por dilución

  3. Valoración por Run Rate

  4. Valoración por semejanzas

  5. Valoración por inversión propia

  6. Valoración por mercado

En todos los casos se suele aplicar un descuento (%) (en porcentaje) por riesgo o inmadurez del proyecto (según la fase en la que se encuentre la startup).

Aprender a valorar nuestra startup gracias al histórico de datos

Como ya hemos comentado anteriormente, existe gran incertidumbre sobre cómo valorar adecuadamente una startup, pues el nivel de la empresa, al tener modelos de negocio escalables, puede cambiar radicalmente en cuestión de días, o puede acontecer un cambio legislativo que os obligue a volver a empezar o pivotar hacia otra dirección. Por ello, lo recomendable es apoyar tal valoración en datos cuantificables de los que tengamos documentación registrada y validada. Lo más lógico es ordenar estos datos de interés empezando por los datos económicos y financieros más relevantes para nuestros posibles compradores.

Por ejemplo, podríamos organizar un completo dossier con los siguientes puntos:

  1. Ventas mensuales.

  2. Capitalización de la empresa.

  3. Número de usuarios y clientes (aquellos que pagan por nuestros servicios).

  4. Coste de adquisición de un cliente.

  5. Compra media de un cliente.

  6. Número de clientes que vuelven a comprar.

También hay que recordar que todas las valoraciones que hagamos son estimaciones que pueden variar a lo largo del tiempo, y que este valor irá evolucionando al alza o a la baja en función de cómo evolucione la empresa, cómo cambie el mercado al que nos dirigimos, nuestra competencia, la legislación vigente, la situación económica, etc. La valoración de la empresa, al igual que un plan de negocio, es una foto hecha en un momento dado, vulnerable de cambios positivos y negativos dependiendo del entorno y de nuestras propias decisiones sobre la gestión de la empresa.

Hay que plantearse bien si es el mejor momento para buscar un inversor

Nuestra empresa tendrá un valor objetivo en el momento en el que se produzca la entrada de un inversor, se fusione o sea absorbida por otra empresa, o cuando nuestras acciones comiencen a cotizar en mercados como el Mercado Alternativo Bursátil, en el caso de España.

En nuestro país, existe capital suficiente para financiar startups con modelos de negocio sólidos, testeados en el mercado y que cuenten con una trayectoria prometedora.

Os recomendamos no precipitaros en este punto. Cuanto mayor tiempo podáis prescindir de un inversor, tanto mejor, pues más claro estará todo lo relativo a las posibilidades de negocio y por lo tanto más fácil será hacer una valoración. Debéis tener en cuenta también que la entrada de inversores privados en nuestra empresa suele ser la forma más cara de conseguir financiación.